Gotas de lluvia que inundan la ciudad. Oxígeno que me llega a través del humo del cigarro. Manos calientes, aroma a café, labios secos. Aquella melodía que no para de sonar y siento muy lejos. Mi mirada en tus ojos dormidos. Viento que golpea el cristal, y mi perro no deja de ladrar. Velas encendidas y ese olor a vainilla. Tacto suave, páginas viejas que se rompen como susurros, esos que hielan la piel. Silencios agradables, repetitivos, confusos, afligidos. Mar de estrellas, a veces fugaces, como los amores eternos. Versos inacabados en dedos inexpresivos. Las mejillas rosadas mi color favorito, como el verde, a mi lado. Y supongo que todo esto es lo que me hace ser.

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lunes, 4 de abril de 2016

Casi sin querer


Cuando estoy en los bares siempre suena tu canción.
Casi no te recuerdo pero voy por la calle silbando y tienes la capacidad de cruzarte conmigo.
Sonrío y justo asoma tu "Hola" en el WhatsApp.
Cojo un libro de mi estantería y lo abro por la página donde dejaste escrito tu "Te quiero".
Y ya verás cómo voy a Madrid y sales del metro cuando yo entro.

Te odio, te quiero.

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