Gotas de lluvia que inundan la ciudad. Oxígeno que me llega a través del humo del cigarro. Manos calientes, aroma a café, labios secos. Aquella melodía que no para de sonar y siento muy lejos. Mi mirada en tus ojos dormidos. Viento que golpea el cristal, y mi perro no deja de ladrar. Velas encendidas y ese olor a vainilla. Tacto suave, páginas viejas que se rompen como susurros, esos que hielan la piel. Silencios agradables, repetitivos, confusos, afligidos. Mar de estrellas, a veces fugaces, como los amores eternos. Versos inacabados en dedos inexpresivos. Las mejillas rosadas mi color favorito, como el verde, a mi lado. Y supongo que todo esto es lo que me hace ser.

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sábado, 10 de enero de 2015

No se aprende a ser fuerte de una noche a un amanecer


Nunca es demasiado tarde. Que las cosas difíciles cuestan conseguirlas y las imposibles sólo cuestan un poco más. Que “el que la sigue la consigue” puede llegar a cumplirse, y que no te tiene que importar el pasado, pero siempre hay que tenerlo en cuenta. Aléjate de los que pensabas que eran medio idiotas y ahora te has dado cuenta de que tenías un ojo tapado. Deja de prometer "para siempre", y en todo caso, empieza a prometer un "no te voy a fallar". Porque al fin y al cabo, terminas cansada de cruzarte con demasiada gente increíble y la verdad, es que ya no tienes tantas ganas de creer.

2 comentarios:

Tu mundo, mi mundo nuestro mundo ♥ dijo...

Coincido contigo; creo que nunca es demasiado tarde, y que todo se puede superar, aunque cueste y queme.
Bonito texto, un beso.

SP~ dijo...

Si, todo se puede superar. Gracias por pasarte! :) Un beso!