Gotas de lluvia que inundan la ciudad. Oxígeno que me llega a través del humo del cigarro. Manos calientes, aroma a café, labios secos. Aquella melodía que no para de sonar y siento muy lejos. Mi mirada en tus ojos dormidos. Viento que golpea el cristal, y mi perro no deja de ladrar. Velas encendidas y ese olor a vainilla. Tacto suave, páginas viejas que se rompen como susurros, esos que hielan la piel. Silencios agradables, repetitivos, confusos, afligidos. Mar de estrellas, a veces fugaces, como los amores eternos. Versos inacabados en dedos inexpresivos. Las mejillas rosadas mi color favorito, como el verde, a mi lado. Y supongo que todo esto es lo que me hace ser.

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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Deja de mirar hacia atrás porque jamás podrás ir en esa dirección.


Dejé de saber. Simplemente, un día desapareció. No te das cuenta de que no has estado bien hasta que realmente estás bien; parece una incongruencia, pero no lo es. Es increíble cómo la vida te pone en ciertas situaciones para darte cuenta de las cosas y abrir los ojos. 

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