Gotas de lluvia que inundan la ciudad. Oxígeno que me llega a través del humo del cigarro. Manos calientes, aroma a café, labios secos. Aquella melodía que no para de sonar y siento muy lejos. Mi mirada en tus ojos dormidos. Viento que golpea el cristal, y mi perro no deja de ladrar. Velas encendidas y ese olor a vainilla. Tacto suave, páginas viejas que se rompen como susurros, esos que hielan la piel. Silencios agradables, repetitivos, confusos, afligidos. Mar de estrellas, a veces fugaces, como los amores eternos. Versos inacabados en dedos inexpresivos. Las mejillas rosadas mi color favorito, como el verde, a mi lado. Y supongo que todo esto es lo que me hace ser.

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domingo, 13 de octubre de 2013

-No me pediste que me quedase. -Igual que tampoco pedi que te fueses

No obligues a nadie a quedarse, mejor oblígalos a irse. Quien insista en quedarse es quien vale

la pena.

2 comentarios:

Nenna Unocuatro dijo...

Pues sí, creo que no podría añadir mucho más. Quien quiere quedarse, va a quedarse, incluso si les obligas a irse, y quien quiere irse, no va a quedarse, aunque les obligues a quedarse. Gran verdad:) un graan saludo! :*

Paradise dijo...

Es la gran verdad, quien quiera estar contigo se quedará ahí en las buenas y las malas.