Gotas de lluvia que inundan la ciudad. Oxígeno que me llega a través del humo del cigarro. Manos calientes, aroma a café, labios secos. Aquella melodía que no para de sonar y siento muy lejos. Mi mirada en tus ojos dormidos. Viento que golpea el cristal, y mi perro no deja de ladrar. Velas encendidas y ese olor a vainilla. Tacto suave, páginas viejas que se rompen como susurros, esos que hielan la piel. Silencios agradables, repetitivos, confusos, afligidos. Mar de estrellas, a veces fugaces, como los amores eternos. Versos inacabados en dedos inexpresivos. Las mejillas rosadas mi color favorito, como el verde, a mi lado. Y supongo que todo esto es lo que me hace ser.

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domingo, 13 de septiembre de 2015

Ya no sé si el mundo está al revés, o soy yo la que está cabeza abajo.


No entiendo algunas cosas, o no quiero entenderlas. Me falta gente, o me sobra. Me busco a mi misma en un callejón sin salida. Siempre al margen de la vida. Observo, callo y pienso en silencio, con ganas de que acabe ya este infierno. Miento, y mientras busco mi camino sigo dando vueltas en círculos, con apenas ganas de quedarme en el mismo lugar, quiero encontrar mi sitio…

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