Gotas de lluvia que inundan la ciudad. Oxígeno que me llega a través del humo del cigarro. Manos calientes, aroma a café, labios secos. Aquella melodía que no para de sonar y siento muy lejos. Mi mirada en tus ojos dormidos. Viento que golpea el cristal, y mi perro no deja de ladrar. Velas encendidas y ese olor a vainilla. Tacto suave, páginas viejas que se rompen como susurros, esos que hielan la piel. Silencios agradables, repetitivos, confusos, afligidos. Mar de estrellas, a veces fugaces, como los amores eternos. Versos inacabados en dedos inexpresivos. Las mejillas rosadas mi color favorito, como el verde, a mi lado. Y supongo que todo esto es lo que me hace ser.

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sábado, 25 de octubre de 2014

Si las personas fueran lluvia, yo sería llovizna y él, un huracán.


Estoy parada en mitad de la nada, no hay nada más que lluvia, no hay pasos en el suelo, escucho pero no hay ningún sonido. ¿No hay nadie que esté tratando de encontrarme? ¿Nadie vendrá a llevarme a casa? Es una maldita noche fría, estoy tratando de entender esta vida. ¿Me tomarías de la mano para llevarme a un lugar nuevo? Estoy buscando un lugar, buscando una cara. ¿Hay alguien aquí que yo conozca? Porque nada me sale bien y todo es un desastre. Y a nadie le gusta estar solo. 

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