Gotas de lluvia que inundan la ciudad. Oxígeno que me llega a través del humo del cigarro. Manos calientes, aroma a café, labios secos. Aquella melodía que no para de sonar y siento muy lejos. Mi mirada en tus ojos dormidos. Viento que golpea el cristal, y mi perro no deja de ladrar. Velas encendidas y ese olor a vainilla. Tacto suave, páginas viejas que se rompen como susurros, esos que hielan la piel. Silencios agradables, repetitivos, confusos, afligidos. Mar de estrellas, a veces fugaces, como los amores eternos. Versos inacabados en dedos inexpresivos. Las mejillas rosadas mi color favorito, como el verde, a mi lado. Y supongo que todo esto es lo que me hace ser.

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domingo, 24 de noviembre de 2013

"Recuerdo que al llegar me miraste, solo era yo entre la multitud"


Le miras, te mira. En ese momento se para el

mundo y deseas quedarte toda la vida mirando 

 sus preciosos ojos. Entonces deseas que te 

sonría, se acerque, te abrace, y consiga

 que te olvides de todos tus problemas y del

 mundo, pero todo se desvanece y él vuelve a

 su vida y tu a la tuya, en la que cada uno va

 a lo suyo.  

1 comentario:

Claudiettha J.V. dijo...

Y de repente todo parece pararse, tan hermoso que queramos conservar esa imagen para siempre... pero la gente se va, siempre se va. Y otras veces somos nosotros quienes vamos.

Besos