Gotas de lluvia que inundan la ciudad. Oxígeno que me llega a través del humo del cigarro. Manos calientes, aroma a café, labios secos. Aquella melodía que no para de sonar y siento muy lejos. Mi mirada en tus ojos dormidos. Viento que golpea el cristal, y mi perro no deja de ladrar. Velas encendidas y ese olor a vainilla. Tacto suave, páginas viejas que se rompen como susurros, esos que hielan la piel. Silencios agradables, repetitivos, confusos, afligidos. Mar de estrellas, a veces fugaces, como los amores eternos. Versos inacabados en dedos inexpresivos. Las mejillas rosadas mi color favorito, como el verde, a mi lado. Y supongo que todo esto es lo que me hace ser.

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sábado, 31 de agosto de 2013

No andes lamentando lo que pudo pasar y no pasó. Aquella noche que fallaste, tampoco fui a la cita yo.



Antes de que empieces a decirme que te estás muriendo por volver a estar conmigo, date cuenta que has perdido. Desde que no estás me siento libre, no voy a cambiarlo todo una vez más por nada. Sé lo que ha dolido la caída, hoy te encuentras lejos de mi vida y ya no quiero escuchar otra mentira. Lo siento mucho, no tengo más para ti, si me tuviste, me dejaste ir...



1 comentario:

Nenna Unocuatro dijo...

Pues sí, a veces hay que pasar de esa persona que te hizo daño, aunque duela, sabiendo que es lo mejor, hay que pensar más en tu bienestar :) Un graan saludo! ^^