Gotas de lluvia que inundan la ciudad. Oxígeno que me llega a través del humo del cigarro. Manos calientes, aroma a café, labios secos. Aquella melodía que no para de sonar y siento muy lejos. Mi mirada en tus ojos dormidos. Viento que golpea el cristal, y mi perro no deja de ladrar. Velas encendidas y ese olor a vainilla. Tacto suave, páginas viejas que se rompen como susurros, esos que hielan la piel. Silencios agradables, repetitivos, confusos, afligidos. Mar de estrellas, a veces fugaces, como los amores eternos. Versos inacabados en dedos inexpresivos. Las mejillas rosadas mi color favorito, como el verde, a mi lado. Y supongo que todo esto es lo que me hace ser.

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viernes, 1 de febrero de 2013

Nunca te quedas conmigo ni tampoco te marchas del todo.


¿Sabes? Ahora mismo yo estoy aquí y tu no. Quizá, dentro de cinco meses, tu estés aquí y yo no. O quizá estemos los dos, o quizá no estemos ninguno. O quizá tu quieras estar, pero no conmigo. Y yo quiera estar, pero solo si es contigo.

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