Gotas de lluvia que inundan la ciudad. Oxígeno que me llega a través del humo del cigarro. Manos calientes, aroma a café, labios secos. Aquella melodía que no para de sonar y siento muy lejos. Mi mirada en tus ojos dormidos. Viento que golpea el cristal, y mi perro no deja de ladrar. Velas encendidas y ese olor a vainilla. Tacto suave, páginas viejas que se rompen como susurros, esos que hielan la piel. Silencios agradables, repetitivos, confusos, afligidos. Mar de estrellas, a veces fugaces, como los amores eternos. Versos inacabados en dedos inexpresivos. Las mejillas rosadas mi color favorito, como el verde, a mi lado. Y supongo que todo esto es lo que me hace ser.

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Night changes


Saliendo esta noche, se pone algo rojo. A su madre no le gusta ese tipo de vestido. Todo lo que ella nunca tuvo, ahora lo está consiguiendo. Conduciendo demasiado rápido, la luna se rompe a través de su cabello, se dirige a algo que nunca olvidará. No tener remordimientos es todo lo que ella realmente quiere. Todo lo que había soñado lo está consiguiendo y no quiere que desaparezca cuando se despierte. Pero sabe que no hay nada por lo que estar asustada. Persiguiéndola esta noche, las dudas corren por su cabeza. Él la está esperando, se esconde detrás de un cigarrillo. Su corazón está latiendo fuerte y no quiere echar a correr. Dando un paseo, la luna está iluminando su piel. El está temblando y ella no lo sabe todavía, hasta que habla él.

-Pasa el tiempo, seguimos separados y… he estado pensando en ello últimamente. Esto es algo que siempre he soñado, y no quiero despertar si se cumple. – Se acerca cada vez más a ella. ¿Alguna vez se le pasó por la cabeza lo rápido que una noche puede cambiar? – Estamos envejeciendo cariño, y yo quiero hacerlo a tu lado. Cada segundo que pasa es un segundo que estoy sin ti. Y quiero cambiar eso. Quiero que estemos juntos y eso te prometo que nunca cambiará.

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