Gotas de lluvia que inundan la ciudad. Oxígeno que me llega a través del humo del cigarro. Manos calientes, aroma a café, labios secos. Aquella melodía que no para de sonar y siento muy lejos. Mi mirada en tus ojos dormidos. Viento que golpea el cristal, y mi perro no deja de ladrar. Velas encendidas y ese olor a vainilla. Tacto suave, páginas viejas que se rompen como susurros, esos que hielan la piel. Silencios agradables, repetitivos, confusos, afligidos. Mar de estrellas, a veces fugaces, como los amores eternos. Versos inacabados en dedos inexpresivos. Las mejillas rosadas mi color favorito, como el verde, a mi lado. Y supongo que todo esto es lo que me hace ser.

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martes, 3 de diciembre de 2013

No es lo mismo tenerte a kilómetros y sentir tu presencia, que tener tu presencia y sentirte a kilómetros.


Te busco. ¿Donde estás?
Me doy cuenta de que me faltas y de que te busco entre la gente, en el ruido, pero todo es inútil. Cuando me quedo sola, me quedo más sola; sola por todas partes. No hago nada más que esperar. Esperar todo el día hasta que no llegas. Y me pregunto cuando aparecerás. Pero nadie contesta. Deseo que aparezcas ya, estoy cansada de buscarte en todos lados, harta de que no aparezcas, de no saber de ti. No sé lo que la vida me tendrá preparado. Lo único que puedo hacer es esperar y soñar. Como muchos dicen: “Soñar es gratis” Y creo que si costara dinero yo tendría que pagar una fortuna. Pero te aseguro que cuando ese momento llegue, será para siempre.

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